martes, 24 de junio de 2008

Menopausia


La menopausia es la transición entre la época fértil y la fase
siguiente de la vida.
Los síntomas que anuncian el comienzo de la menopausia varían completamente de una mujer a otra.
Los trastornos más frecuentes y característicos son las crisis de sofocación y la sudoración profusa. Estos síntomas pueden aparecer desde algunos años antes de la menopausia y en otras mujeres una vez que se produjo el último sangrado menstrual.

Con frecuencia los ciclos son más prolongados y los sangrados más abundantes, otras veces sucede todo lo contrario.
La ovulación se da en forma mas espaciada, lo cual también es normal. En la edad de la menopausia la reserva de folículos ováricos se agota pronto. Las ovulaciones disminuyen. Por esta razón los ciclos pueden espaciarse. Muchas mujeres tienen sangrados regulares hasta finalizar su etapa fértil.

Crisis de sofocación
Las crisis de sofocación son trastornos que la mayoría de la mujeres experimentan durante la menopausia. No puede determinarse con precisión por qué, cuándo, ni en qué mujeres se producen. Algunas mujeres ya las sufren en la época en que sus menstruaciones son regulares.
Se trata de una oleada de calor que por lo general sube del pecho hacia la cara.
El rostro, la nuca y el cuello pueden enrojecer. A menudo esto es seguido de una desagradable sensación de frío. La frecuencia de estos fenómenos, que también suelen producirse de noche, es muy variable.
El estrés, el alcohol, el té, café y ciertos medicamentos pueden desencadenarlos.

Papel de las hormonas en la menopausia
La disminución de la producción de estrógenos durante la menopausia es considerada como responsable de muchos e incluso de la mayoría de los trastornos observados.
Durante el período fértil la hormona fisiológica, el estradiol, se produce en cada ciclo en los ovarios. Hacia el final de esta etapa fértil las ovulaciones son menos frecuentes y la cantidad de estradiol producida disminuye hasta prácticamente desaparecer.

Cambios hormonales y corporales a largo plazo
En el organismo se desarrollan procesos que evidentemente, a largo plazo, no podrán disociarse del fenómeno normal de envejecimiento. Sin embargo, hay una serie de procesos que están vinculados en forma directa a la interrupción de la producción hormonal. Así es como a menudo, ya antes de las últimas menstruaciones, se inicia una regresión de la sustancia ósea, que cuando es marcada se denomina osteoporosis, y que esencialmente es consecuencia de la disminución de la formación de estradiol. Estas modificaciones comienzan lentamente en la menopausia y sólo se manifiestan más tardíamente. Es cierto que los huesos conservan por largo tiempo su forma, pero se tornan más livianos y frágiles. Al principio, el aspecto exterior del cuerpo casi no cambia. Sin embargo, como la expectativa de vida aumentó, las consecuencias de la osteoporosis se hacen notar de manera más frecuente y visible. La mala estabilidad de los huesos es la responsable del aumento de fracturas en las mujeres de edad.
Hay otras modificaciones que tampoco aparecen inmediatamente. Estas son: piel y mucosas secas. Esto se observa particularmente en la vagina. Puede tornarse seca y tan sensible que produzca prurito y ardor, y se inflame constantemente de manera que las relaciones sexuales pueden ser muy dolorosas. El tejido de la región urinaria reacciona de manera similar. Se produce ardor al orinar, inflamación de la vejiga y algunos fenómenos de incontinencia. Todos estos trastornos pueden prevenirse o detenerse con un tratamiento con estrógenos.

Alimentación
Una alimentación equilibrada, diversificada, con pocas grasas (poniendo el acento en aceites de vegetales), proteínas de carne magra, pescado y productos lácteos, cereales y legumbres, así como hidratos de carbono provenientes de verduras (crudas sobre todo), frutas y productos cereales integrales. Renuncie dentro de lo posible al azúcar, a la harina blanca, al alcohol y a otros alimentos estimulantes. Hay que tener en cuenta el hecho de que el calcio adquiere una importancia creciente en la menopausia, ya que esta sustancia mineral está en regresión en la masa ósea en esta etapa de la vida. Para preservar los huesos de una pérdida de calcio, las necesidades en la mujer menopáusica sin tratamiento con estrógenos aumentan hasta alcanzar los 1500 mg diarios. Bajo tratamiento con estrógenos o antes de la menopausia se recomienda una administración diaria de por lo menos 1000 mg. Ahora bien, justamente en la menopausia muchas mujeres renuncian, por las calorías, a la leche y a los productos lácteos que son los mejores proveedores de calcio. De este modo comprometen su equilibrio cálcico y ponen en peligro su estructura ósea.

Actividad deportiva
La práctica regular de cualquier ejercicio tiene una importancia decisiva para proteger una estructura ósea sólida y sana. También por esto la actividad física es particularmente importante.
Evidentemente lo mejor sería comenzar lo antes posible a practicar un deporte individual, de equipo o una actividad física. Pero nunca es demasiado tarde para hacer algo por su cuerpo. Elija una actividad deportiva que le resulte verdaderamente placentera ya que el goce que ésta le procure es extremadamente beneficioso para su bienestar general.

Formas de administración de las hormonas
  1. Comprimidos y cápsulas: son las que se toman por vía oral. En general son bien toleradas. Sin embargo, como las hormonas son transformadas y en gran medida inactivadas en el hígado, siempre es necesario administrar mayor cantidad que la que realmente necesita el órgano deficitario de hormonas.

  2. Inyecciones: se necesitan dosis de estrógeno particularmente elevadas para que la cantidad pueda ser llevada por la circulación sanguínea del tejido muscular, donde la sustancia es depositada, hasta los órganos en los que debe actuar, en el lapso de algunas semanas. Inmediatamente después de la inyección y durante los días siguientes, se produce en la sangre un anormal aumento de los estrógenos; la concentración disminuye hasta la próxima inyección.

  3. Dado que la piel y las mucosas son permeables al estrógeno natural (el estradiol) también existen productos que hacen pasar la hormona a través de la piel por los pequeños vasos sanguíneos subcutáneos, llevándola de este modo a la circulación general sin pasar por el estómago, el intestino y el hígado. Se ha logrado un significativo progreso con la aparición del tratamiento transdérmico adhesivo que se adhiere simplemente sobre la piel y que libera micro dosis de estradiol en forma continua.

  4. Geles de aplicación en la piel.

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